jueves 23 de julio de 2009

Mima

Mima fué adoptada de una tienda de animales. Solo tuvo que mirar a su futura dueña y sus dulces ojitos azules hicieron el resto. Durante meses fué una gata independiente, de las que no ves nunca salvo que le toque comer. Se escondía en los armarios y no salía en todo el día. Con el tiempo se ha pasado al otro bando y ahora te devuelve los mimos maullando tímidamente y enseñándote la barriga. Tiene la mala costumbre de tumbarse en el alféizar de la ventana a tomar el sol, y es algo peligroso cuando se trata de una segunda planta...según su dueña ya ha perdido alguna que otra de sus 7 vidas al ponerse a hacer monerías al borde del abismo. Tiene una finura especial bebiendo agua, y jamás lo hace en su bebedero, sino en los vasos que encuentra en el fregadero con agua de botella, o directamente desde los grifos. No soporta a las visitas, y menos aún si se trata de Grant. Lo mira con una cara de desprecio de esas que solo los gatos saben poner a los perros para mostrar su desagrado hacia ellos.

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